¿Qué clases de drogas existen?

Las adicciones pueden adoptar formas muy diferentes. En algunos casos la dependencia se desarrolla hacia una sustancia, como el alcohol, la cocaína, el cannabis o determinados fármacos. En otros, la dificultad aparece en relación con una conducta o comportamiento, como el juego, las compras, el uso de las nuevas tecnologías o las relaciones sexuales.

Por ello, habitualmente se distinguen dos grandes grupos de adicciones: las adicciones con sustancia y las adicciones comportamentales o sin sustancia. Aunque sus manifestaciones pueden ser distintas, ambas comparten características comunes, como la pérdida progresiva de control, la necesidad creciente de repetir la conducta y la aparición de consecuencias negativas en diferentes áreas de la vida.

Adicciones con sustancia

Las adicciones con sustancia se producen cuando una persona desarrolla dependencia hacia una droga o medicamento. Estas sustancias actúan sobre el cerebro y pueden modificar el estado de ánimo, la percepción, el nivel de energía o la capacidad para gestionar las emociones.

Existen diferentes formas de clasificar las drogas, pero la más utilizada en el ámbito sanitario es la propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que las agrupa según sus efectos sobre el Sistema Nervioso Central.

Drogas depresoras

Las drogas depresoras disminuyen la actividad del sistema nervioso central. Su consumo suele producir sensación de relajación, desinhibición, calma o somnolencia. Aunque en un primer momento algunas pueden generar una sensación agradable de bienestar, su uso continuado puede provocar dependencia y afectar seriamente al funcionamiento diario de la persona.

Entre las principales drogas depresoras encontramos el alcohol, las benzodiacepinas (como el diazepam o el lorazepam), la heroína y otros derivados opiáceos.

Drogas estimulantes

Las drogas estimulantes aumentan la actividad cerebral y elevan el nivel de activación del organismo. Suelen generar sensaciones de energía, euforia, aumento de la confianza o disminución de la sensación de cansancio.

Sin embargo, tras estos efectos iniciales suelen aparecer consecuencias como ansiedad, irritabilidad, problemas de sueño, agotamiento físico o una intensa necesidad de volver a consumir.

Dentro de este grupo se encuentran sustancias como la cocaína, las anfetaminas, la nicotina y la cafeína.

Drogas perturbadoras o alucinógenas

Las drogas perturbadoras alteran la percepción, el pensamiento y el estado de ánimo. Pueden modificar la forma en que una persona interpreta la realidad, alterar la percepción del tiempo o provocar experiencias sensoriales inusuales.

Entre estas sustancias se encuentran el LSD, el MDMA (éxtasis), la ketamina y otros compuestos con efectos alucinógenos.

El cannabis merece una mención aparte, ya que sus efectos no encajan completamente en una única categoría. Dependiendo de la variedad consumida, la dosis, la frecuencia de uso y las características de la persona, puede producir relajación y somnolencia, pero también alteraciones de la percepción, del pensamiento o del estado de ánimo. Por este motivo suele considerarse una sustancia con efectos mixtos.

Adicciones sin sustancia

No todas las adicciones implican el consumo de una droga. En algunas personas, la pérdida de control aparece en relación con determinadas conductas que, inicialmente, pueden parecer normales o incluso socialmente aceptadas.

La ludopatía, el uso problemático de internet y las redes sociales, las compras compulsivas o ciertas conductas sexuales son ejemplos de adicciones comportamentales. Aunque no exista una sustancia de por medio, el impacto sobre la vida personal, familiar, laboral y emocional puede llegar a ser igual de importante.

Más allá del tipo de adicción

Conocer los distintos tipos de drogas y adicciones puede ayudar a comprender mejor el problema, pero lo verdaderamente importante no es la clasificación, sino cómo está afectando esa conducta a la vida de la persona.

Cuando el consumo o el comportamiento comienza a generar conflictos familiares, dificultades laborales, problemas económicos, malestar emocional o una sensación de pérdida de control, es recomendable buscar ayuda profesional.

En Clínica Efficiens entendemos que detrás de cada adicción hay una historia personal diferente. Por eso trabajamos desde un enfoque individualizado, humano y basado en la evidencia, ayudando a cada persona a comprender qué papel cumple la adicción en su vida y acompañándola en un proceso de recuperación real y sostenible.

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